lunes, 18 de enero de 2010

jueves, 14 de enero de 2010

Por Haíti

velas Pictures, Images and Photos
Una Luz que oriente un pueblo
sumergido en el dolor y en el desaliento,
Dolor que envuelve al Pueblo Haitiano.
Dolor intenso que no hay quien pueda mitigarlo,
no hay palabras posibles que logren en este instante mitigar ese dolor,
esas perdidas humanas,
esos sueños que se mantenían vivos en la cotidianidad
no hay paños tibios en la frente,
no hay medicina alguna que calme el dolor de ese momento.

Desde mi espacio me uno al dolor de cada Uno de los que sobreviven
inmersos en esta tragedia
Una oración por aquellos que perecieron
Una palabra de condolencia a un Pueblo
que aún deambula en medio de esta tragedia.

María Lasalete Marques ®

miércoles, 13 de enero de 2010

Cuando el amor florece


Cuando el amor florece en apenas
un copo de nieve, un grano de arena
en la luz de la luna, o el roce del sol
en el vuelo de aves, en el abrir de una flor
en la mirada de un niño
en la sonrisa del anciano
en el juego de la pradera de un adulto
es cuando las palabras se amontonan
con el eco dulce y forman murmullos
llamados poesía
es mirar y admirar el color de cada primavera
en el verano jugar con las olas del mar
reposar ideas en el otoño dulce de la vida
y dormitar en el remanso del invierno
si tus miedos conviertes en retos
y comienzas a escribir tu nueva historia
permítete reclinado sobre el pasto o la yerba
mirar el cielo sentir el amor dar forma a las nubes
deja que sea el tiempo natural que marque tu tiempo
Recuerda con dulzura aquellos que no están
Mismo que ellos te hayan hecho sollozar un día
Pues aunque no lo creas, ellos fueron motivo y razón
de tu esencia ahora, parte de esa historia que te ha hecho crecer
envuélvete de esa fantasía de niño
oye el murmullo del viento
que conoce tu nombre

domingo, 20 de diciembre de 2009

El Molino de Viento


El molino de viento
[Cuento infantil. Texto completo]

Hans Christian Andersen

En la cima del cerro había un molino de viento, de altivo aspecto; y la verdad es que se sentía muy orgulloso.

-No es que sea orgulloso -decía-, lo que sí soy muy ilustrado, por fuera y por dentro. Tengo el sol y la luna para mi uso externo y también interno, y además dispongo de velas de estearina, lámparas de aceite y bujías de sebo. Bien puedo decir que soy un molino de luces; un ser inteligente y tan perfecto, que da gusto. Tengo en el pecho una rueda, y cuatro alas dispuestas sobre la cabeza, inmediatamente debajo del sombrero. Las aves, en cambio, poseen sólo dos, y las llevan en la espalda. De nacimiento soy holandés, bien se nota por mi figura; un holandés volante que, como no ignoro, figura entre los seres sobrenaturales, y, con todo, soy perfectamente natural. Tengo una galería alrededor del estómago y una vivienda en la parte inferior; en ella habitan mis pensamientos. Al más fuerte de ellos, el que manda y domina, lo llaman los demás «el molinero». Ése sabe lo que se trae entre manos, y está muy por encima de la harina y la sémola; sin embargo, tiene a su compañera, la «molinera». Ella es el corazón; no corre sin ton ni son de un lado para otro, pues también ella sabe lo que quiere y lo que puede; es suave como una leve brisa, y fuerte como un vendaval; es prudente y logra imponer su voluntad. Es mi sentido de la suavidad, el padre es el de la dureza. Aunque son dos, forman una sola persona, y entre ellos se llaman «mi mitad». Tienen hijos: pequeños pensamientos que crecerán. ¡Cuántas diabluras cometen los rapaces! No hace mucho me sentía deprimido e hice que el padre y sus oficiales examinasen mi mecanismo y la rueda que tengo en el pecho; quería saber lo que me ocurría, pues algo en mí no marchaba como debiera, y conviene vigilarse; los pequeñuelos metieron un ruido infernal, cosa muy enfadosa cuando se vive en la cumbre de una colina. Hay que contar con que todos te ven, y no se debe despreciar la opinión pública. Pero, como iba diciendo, los chiquillos cometieron una de travesuras... El más chiquitín se me subió sobre el sombrero, y armó tal alboroto que me daba cosquillas. Los pensamientos chicos pueden crecer, lo sé por experiencia. Y de fuera vienen también pensamientos, y no precisamente de mi linaje, pues no veo a ningún pariente en todo lo que alcanza mi vista; estoy sólo. Pero las casas sin alas, donde no se oye el girar de la rueda, tienen también pensamientos que vienen a reunirse con los míos y se enamoran unos de otros, como suele decirse. Es bien asombroso. ¡La de cosas extrañas que hay en el mundo! No sé si me ha venido de dentro o de fuera, pero el hecho es que ha habido un cambio en mi mecanismo. Es algo así como si el padre hubiese cambiado su mitad, como si hubiera venido un sentido más dulce aún, una compañera más amorosa, joven y buena y, sin embargo, la misma, pero más dulce y más piadosa a medida que pasa el tiempo. Lo amargo se ha evaporado; el conjunto resulta muy agradable. Van y vienen los días, cada vez más claros y alegres, hasta que -sí, dicho y escrito está- llegará uno en que todo habrá terminado para mí, aunque no del todo. Me derribarán para reconstruirme, nuevo y mejor. Desapareceré, pero seguiré viviendo. Seré distinto y, no obstante, seré el mismo. Esto me resulta muy difícil de comprender, pese a toda mi ilustración y a que me iluminan el sol, la luna, la estearina, el aceite y el sebo. Mis viejas paredes y habitaciones volverán a alzarse de entre los escombros. Espero que conservaré mis antiguos pensamientos: el molinero, la madre, los mayores y los chicos, la familia, como los llamo en conjunto, uno y, sin embargo, tantos, todo el conjunto de pensamientos, que ya me es imprescindible. Y tengo que seguir también siendo yo mismo, con la rueda en el pecho, las alas sobre la cabeza, la galería en torno al estómago; de otro modo no me reconocería, y tampoco me reconocerían los demás, y no podrían decir: «Ahí tenemos el molino en la colina, tan apuesto pero nada orgulloso».

Todo esto dijo el molino, y muchas cosas más; pero lo más importante es lo que hemos apuntado.

Y vinieron los días y se fueron, hasta que llegó el último. Estalló un incendio en el molino; se elevaron las llamas, proyectándose hacia fuera y hacia dentro, lamiendo las vigas y planchas y devorándolas. Se desplomó el edificio, y no quedó de él más que un montón de cenizas. De él se levantaba una columna de humo, que el viento dispersó.

Lo que de vivo había en el molino, vivo quedó, y, en vez de sufrir daños, más bien salió ganando. La familia del molinero, un alma con muchos pensamientos, se construyó un molino nuevo y hermoso para su servicio, de aspecto exactamente igual al anterior, por lo que la gente decía: «Ahí está el molino de la colina, altivo y apuesto». Pero estaba mejor construido, más a la moderna, pues los tiempos progresan. Los viejos maderos, carcomidos y esponjosos, yacían convertidos en polvo y ceniza; el cuerpo del molino no volvió a levantarse, como él había creído; había dado fe a las palabras, pero no hay que tomar las cosas tan al pie de la letra.

FIN
Pensamentos


En el mundo de Hadas, en la fantasía que llevas dentro de ti. Recuerda que "haya lo que haya, distribuye la confianza y el buen animo, porque la alegría es tal vez la única dádiva que seas capaz de ofrendar sin poseer."(Andre Luiz)

jueves, 3 de diciembre de 2009

Un mundo real...en un mundo de Sueños



viernes, 13 de noviembre de 2009

Un lindero color de sueños


Fantasía que como luz en el alba despierta
en los colores de un amanecer cargado de sueños,
pulula en el aire el mundo fantástico de los sueños
quimeras enrarecidas por la fuerza mística del firmamento
movimiento de las aguas que llevan al horizonte del mundo de las hadas
las luces encendidas de mil luciérnagas
baile ovoide de seres minúsculos al ojo y a la mirada mezquina
surcos como diademas que se abrillantan ante la mirada
ese brillo que solo quienes sabes oír el viento
y sentir la lluvia a lo lejos son capaces de irradiar
es la danza de las flores en el jardín
creado como alfombra mágica para que tus sueños
y los míos sean el lenguaje perfecto del Amor UNIVERSAL